El espejuelo perfecto
Por ejemplo, una montura muy apretada en el área de la sien, como comúnmente se le conoce, puede resultar en dolores de cabeza. Un lente muy pequeño puede provocar problemas de movimiento y la sensación de pérdida de campo visual. Un lente de adición progresiva o un bifocal tradicional sin que el paciente tenga la orientación adecuada puede resultar en problemas con la lectura o mientras conduce. Incluso, una montura que roce los pómulos constantemente puede provocar dermatitis de contacto.