Tipos de lentes de contacto: cuales puedes y no puedes usar

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Muchos buscáis información sobre las lentes de contacto ya que os hacéis preguntas sobre si es la solución visual que os conviene. En este artículo aparecido en el diario ABC encontrareis mucha información sobre los tipos de lentes de contacto que existen, recomendaciones sobre su utilización y mucha información más.

Espero que os sea de ayuda y no lo olvidéis, tanto si habéis tomado la decisión cómo si aun estáis pensando en ello, vuestro mejor compañero para iniciaros y acompañaros en la “aventura” de las lentes de contacto es el óptico-optometrista, no dejéis de consultarle.

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Larga vida a las lentillas

Sirven para corregir defectos de la vista (miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia), pero también ayudan a mejorar nuestro look. El mundo de las lentes de contacto se ha convertido en un universo casi infinito: las hay blandas y semi-rígidas, terapéuticas, desechables, fijas, de fantasía, con colores…

«Es un sector en constante crecimiento, esto hace que exista una oferta que cubre todas las necesidades del usuario», explica Ramón Noguera, presidente de la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FDAO). El número de personas que las utilizan ha crecido en los últimos años y, en palabras de Ramón Noguera, «este incremento se debe a que hoy muchos de los usuarios de gafas también los son de lentillas, es decir, combinan ambos productos, algo que no ocurría hace unos años».

La última novedad en este campo tiene autoría española y son unas lentes con un filtro óptico protector incorporado. Una novedad que saldrá al mercado en los próximos meses y cuya descubridora es Celia Sánchez Ramos, doctora en Ciencias de la Visión y profesora e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid, que ha investigado durante ocho años cómo evitar los daños producidos por la luz en el ojo.

Se sabe que la luz ultravioleta (una parte de la luz) llega al fondo del ojo y por ello puede provocar cataratas y degeneración macular (una enfermedad asociada a la edad y puede provocar ceguera). «Lo que se busca es que el ojo no envejezca por estar expuesto a la luz y evitar el daño en la retina», explica la investigadora. Este filtro de color amarillento se puede implementar sobre cualquier tipo de lente y la patente ya ha sido vendida a países como EE.UU., China o Australia.

Más información: Entender la graduación de una caja de lentes de contacto

Lentes de contacto blandas

Si nos fijamos en las que ya están disponibles en el mercado, las campeonas en ventas son las lentes de contacto blandas o hidrófilas (llamadas así porque deben conservarse sumergidas en líquido).

El secreto de su éxito está en que se adaptan bien a la superficie del ojo y resultan muy confortables. La clave reside en la hidratación: poseen una estructura porosa que capta agua. Y, a mayor hidratación de la lente, más cantidad de horas de uso diario, es decir, más tiempo pueden llevarse al día.

Lo último en materiales para estas lentes de contacto es el hidrogel de silicona. Las lentes blandas pueden ser desechables (de usar y tirar) para un día, una semana, quincenales o mensuales. La gran ventaja de estrenar lentillas cada poco tiempo, es que existe menor riesgo de infección.

Aunque también se puede encontrar una opción más duradera, las llamadas blandas convencionales, cuya vida ronda el año y medio. ¿Y el precio? Las lentillas desechables son las más caras. De hecho, a menor vida de la lente, mayor precio.

En este apartado no nos podemos olvidar de las lentes de contacto cosméticas, pensadas como un complemento de la imagen personal. Pueden ser graduadas o sin graduar para cambiar el tono natural del iris o acentuarlo, e incluso las hay con motivos impresos (un ojo de gato, una llama, etc.) para usar en momentos puntuales.

Se pueden encontrar en formato desechable de 30 días y en el convencional de año y medio. «Pero también necesitan una adaptación por parte del óptico, por lo que no se deben comprar por internet y tampoco se pueden prestar de una persona a otra», explica Aurelia Lázaro, óptico-optometrista de Ópticas Lázaro de Madrid.

Lentes de contato «duras»

Las lentes de contacto semi-rígidas o de gas permeable no deben mantenerse en líquido y su uso es bastante reducido. Como dato orientativo, entre las personas que utilizan lentes de contacto, podemos decir que un 97% utiliza las blandas frente a un 3% que emplea las semi-rígidas.

Este tipo de lentillas está fabricado con un material más duro y deben hacerse a medida del ojo. Están indicadas en miopías muy elevadas (a partir de –6 dioptrías) y también en caso de deformidad de la córnea, como por ejemplo, si se sufre queratocono, que provoca una degeneración en la zona central de esta zona, de manera que el ojo se «abomba» y adquiere la forma de un cono provocando mala visión.

Las lentillas semi-rígidas, al ser de un material más duro que las convencionales, actúan como mecanismo de contención en la córnea. Pero no es la única enfermedad de la córnea que se corrige con estas lentes. «De hecho, actualmente se están viendo más afecciones en la córnea tras las cirugías refractivas de defectos altos, como las miopías de –15 dioptrías», apunta Celia Sánchez Ramos.

La gran ventaja de las lentes de contacto semi-rígidas es que su calidad de visión es mejor y que duran más. Incluso, al cabo de cierto tiempo se pueden pulir para eliminar los arañazos, aunque casi todo el mundo prefiere renovarlas a pulirlas.

Lentes de contacto Terapéuticas

Sirven para mejorar o corregir problemas oculares, como la queratitis (inflamación de la córnea) o los defectos refractivos complicados.

Actualmente, dentro de este campo tienen una gran demanda las lentes de contacto «pijama» un tipo de lentillas que se utiliza solo durante la noche y cuya misión es corregir la miopía mientras se duerme.

El tratamiento Orto-K (ese es su nombre científico) modifica la curvatura de la cara externa de la córnea, pero únicamente de manera temporal, no permanente.

Así, durante el día la persona puede ver perfectamente sin necesidad de utilizar gafas u otras lentes de contacto, pero cada noche debe volver a colocarse las lentillas ortoqueratológicas para volver a «deformar» la córnea.

Según explica la investigadora Celia Sánchez Ramos, «están indicadas para miopes de entre –2 y –5 dioptrías y son ideales para profesionales que no pueden llevar gafas, como por ejemplo los bomberos o los cocineros, ya que el entorno donde trabajan hace que las gafas se empañen y las lentillas se sequen».

Existen además otras lentes que ayudan a la cicatrización de pequeñas heridas en la córnea o en el tratamiento de la queratitis. Se trata de lentillas transparentes empleadas a modo de apósitos para conseguir que los fármacos que se echan en el ojo se mantengan en su superficie durante más tiempo y aumenten su efecto. Con ellas también se evita el dolor o las molestias que suele ocasionar el parpadeo al rozar el ojo.

Por último, recientemente han salido al mercado las lentes de contacto híbridas, que combinan zonas blandas y rígidas. Se utilizan durante año y medio y pueden emplearse en defectos refractivos especiales, como astigmatismos complicados o en caso de queratocono.

Para este problema también están indicadas las lentes de contacto esclerales, que saldrán próximamente al mercado: «Son blandas, pero están fabricadas con un material de mayor consistencia que las convencionales para moldear la deformidad de la córnea», explica Aurelia Lázaro.

¿Puedo bañarme con las lentillas puestas?

Las lentes de contacto no dejan de ser un cuerpo extraño que se introduce en el ojo, por tanto, requieren una serie de cuidados en su manipulación e higiene. Aurelia Lázaro, óptico-optometrista, nos detalla los consejos básicos:

1. No las uses en el mar o la piscina. El agua de esta última contiene productos químicos que cambian su curvatura, además de que en ambos casos pueden contaminarse con gérmenes y provocar conjuntivitis. Para casos excepcionales, como las personas con defectos refractivos muy altos existe la posibilidad de bañarse con ellas, pero siempre usando unas gafas de natación.

2. No duermas con ellas. En general, las lentes de contacto deben utilizarse una media de ocho a 10 horas, pero siempre siguiendo el consejo del especialista. Se recomienda quitarlas por la noche para que el ojo descanse y la córnea se oxigene. De todas formas, existen unas lentillas que sí están indicadas para dormir: son las desechables mensuales fijas, que pueden utilizarse las 24 horas del día durante un mes.

3. Extrema la higiene al manipularlas. La advertencia principal es lavarse las manos antes de ponerse y quitarse la lente. Según indica Aurelia Lázaro, uno de los problemas oculares más frecuentes en los usuarios de lentillas es la conjuntivitis, «que suele ocurrir por falta de limpieza al manipular la lentes». Otra advertencia es emplear las soluciones de mantenimiento y limpieza indicada por el óptico para la lente y no abusar de los periodos indicados (si su uso es de 15 días, no deben utilizarse durante más tiempo).

4. Utilízalas junto con gafas de sol. La recomendación es que junto con las lentes de contacto se empleen gafas de sol polarizadas. Este tipo de cristales eliminan los reflejos y proporcionan una visión más nítida, por lo que están indicadas para usar con lentillas.

5. Acude a las revisiones. Es importante ir a todas las citas marcadas por tu óptico para que revise el estado de las lentes y el estado del ojo.

6. Acude al especialista. Da igual el tipo de lente que necesites, siempre es necesario un período de adaptación que debe estar controlado por el óptico-optometrista. Como media suele durar siete días y sirve para habituar el ojo a la lente y comprobar que la tolera y ve bien. En este tiempo, el especialista te enseñará la técnica para ponerse y quitarse las lentes.

Cuando no puedes usar lentes de contacto

Las lentillas no están indicadas en determinadas situaciones:

  • Ojo seco: es un problema ocasionado por la ausencia de lágrima, que suele estar provocado por algún medicamento o la menopausia.
  • Infección o inflamación: si el ojo o los párpados no están sanos, no puedes usarlas.
  • Alergia al polen: si conlleva conjuntivitis, ya que la lentilla no es bien tolerada.

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