Óptico-Optometrista, ¿réquiem por una profesión?

optometria espana, optica espana

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Este verano como cada periodo estival he tenido la suerte, una vez mas, de recorrer mi querida piel de toro para pasar las vacaciones en compañía de familia y amigos. Debido a mi “deformación” profesional no dejo nunca de mirar un escaparate o leer un anuncio en la prensa local que tenga relación con la óptica, y el cumulo de lo visto no puede ser mas difícil de digerir y me hace preguntarme ¿Hacia donde vamos? y ¿Que han hecho de esta profesión?¿Que significa ser hoy un óptico-optometrista en el imaginario colectivo? Por eso hoy he escrito este artículo de opinión.

Por razones profesionales viajo mucho por el mundo y he visto como la optometría se practica fuera de nuestras fronteras. Nuestra profesión encuentra sus dos extremos en el “Doctor” que encontramos en Norteamérica y el “Opticien” que encontramos en Francia. El primero es un profesional de la vision que factura sus servicios, prescribe y administra medicamentos, hace el seguimiento de los pacientes y en la mayoría de los casos (aunque esto depende del Estado) vende los equipamientos correctivos. El segundo es un empresario que ha invertido en un establecimiento de óptica, un stock y un personal para vender y montar los equipamientos ópticos prescritos por el oftalmólogo.

En ambos casos el modelo esta claro y la población así lo reconoce. El primero es un profesional que vela por su salud visual del paciente y el segundo es una pieza fundamental dentro del engranaje que permite al cliente equiparse para corregir su defecto visual. Ambos son vistos como profesionales y con un roll perfectamente definido.

En nuestro país como siempre volvemos a esforzarnos por hacer bueno el tópico: Spain is different!

Desgraciadamente, ya que en este caso lo vivimos en nuestras propias carnes y evidencia que somos una sociedad valiente, determinada y que empieza por hacer bien las cosas, con criterio y con una gran entrega para lograr nuestros propósitos, pero que al final no concretamos nuestros proyectos y los dejamos a medio recorrido, en tierra de nadie.

Aquí, en España, ni somos una cosa ni la otra, ni somos “Doctors” ni somos “Opticiens”, y lo peor es que no tiene visos de clarificarse a corto plazo. Esta situacion tiene un claro impacto en la percepción que el ciudadano tiene de nuestra profesión y que hoy por hoy hace que no se sepa muy bien lo que somos, lo que hacemos y lo que proponemos.

Muchos buenos profesionales que he podido conocer gracias a mi trabajo o a este blog, hace tiempo que pusieron en practica una estrategia diferenciadora y que pese a que puntualmente les este funcionando, el conjunto de nuestra profesión no se beneficia de ellas por ser acciones “aisladas”. Nos haría falta contar con un verdadero lobby que defienda nuestra profesión y que la eleve a un status sufientemente alto que evite las incertidumbres que se ciernen sobre nuestro futuro, un porvenir que vendrá marcado por Europa y sus leyes, por lo que si no anticipamos para hacer evolucionar nuestro estatus actual y somos capaces de convertirnos en una profesión de “interés general”, con lo que eso significa (formación, inversiones,…) no tendremos ninguna protección frente al cambio que se nos avecina y nos quedamos en “meros tenderos” de gafas, pudiendo en ese momento escribir en la sección de esquelas un R.I.P. para la profesión de ópticos-optometristas.

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3 Comentarios

  1. Ambos tenéis razón y lo que Covadonga propone al final de su comentario me parece una idea interesante:

    ” Ya que el colegio no ayuda mucho con campañas que enseñen a la sociedad quiénes somos y dónde estamos, está en nuestras manos asociarnos para levantar la voz y hacernos ver.”

    Hay que formarse para mejorar nuestro nivel, mostrar nuestra profesionalidad y luchar contra las campañas del todo a 100 que hacen muchas cadenas de óptica. Pero desgraciadamente no podemos hacerlo de forma individual. Yo creo que el Colegio es quien tendría que llevar adelante la defensa y regeneración de nuestra profesión, ahora bien si no lo hacen porque: no pueden, no saben o no quieren, pues entonces no veo con malos ojos buscar alternativas.

    Saludos

  2. Tampoco hay que ser tan pesimista, como muchos compañeros yo lucho por formarme y desde mi óptica trato de innovar y de transmitir profesionalidad dando calidad al trato al cliente dentro y fuera del gabinete. Por desgracia estamos rodeados de las campañas de márketing de las grandes compañías que devalúan la atención y el producto, pero desde mis clientes percibo que hay un sector creciente que busca la atención de un profesional de confianza y se dan cuenta de que no se venden duros a peseta. Por eso creo que cada vez hacen más ruido las campañas agresivas y que cada vez tienen menos tirón, a la vez que hacen insostenible la economía de las ópticas que las aplican.
    Ya que el colegio no ayuda mucho con campañas que enseñen a la sociedad quiénes somos y dónde estamos, está en nuestras manos asociarnos para levantar la voz y hacernos ver.

  3. Bueno articulo, aunque creo que eres demasiado optimista, en muchos lugares de nuestro país, sobre todo costeros, la profesión del optometrista hace ya un par de años que esta enterrada, los piratas que quedan ahora en su lugar solo se empeñan en pisar bien sobre su tumba para que no se le vaya a ocurrir resucitar.

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