Ojos y sol: una relación muy peligrosa

ojo sol

Si tuviese que quedarme con tres frases de este fantástico artículo repleto de referencias a estudios internacionales sobre la relación con el daño que el sol puede provocar en nuestros ojos, serian las siguientes:

  1. Cáncer, cataratas, retinitis, quemaduras… son algunas de las consecuencias de la exposición sin protección a la radiación ultravioleta.
  2. La protección de los ojos y la piel contra la radiación solar es crítica durante todo el año, pero especialmente en verano.
  3. Protegerse con gafas no es suficiente si no se combina con otras precauciones adicionales: utilizar sombreros o gorras de ala ancha, aplicarse protector solar de factor 15 o superior también alrededor de los ojos y evitar la exposición directa al sol.

Ahora ya lo sabéis, el sol puede ser una “relación muy peligrosa”

Artículo:

Los ojos, desprotegidos del sol

  • Cáncer, cataratas, retinitis, quemaduras… son algunas de las consecuencias
  • Los oftalmólogos recomiendan gafas de sol y buscar las sombras
  • Muchas piscinas carecen de suficientes zonas de sombra

El incremento de la radiación solar y el mayor tiempo al aire libre pueden ocasionar daños irreversibles en la visión y en los párpados, según un informe que advierte de las consecuencias a largo plazo para los ojos: cataratas, tumores, quemaduras, retinitis…

Según Javier Hurtado, director médico de la Fundación Rementería, una organización sin ánimo de lucro que ha analizado los últimos estudios científicos al respecto, todas estas secuelas del sol ocurren con frecuencia en España, porque no se protegen adecuadamente los ojos de las radiaciones solares.

Un estudio publicado en febrero en la revista Retina demostró que «en las zonas donde hay mayor debilitamiento de la capa de ozono se produce más radiación y mayor incidencia de retinitis solar». Los autores, de la Universidad de Pensilvania (EEUU), insisten en la necesidad de protegerse contra los rayos UV. En ese mismo sentido, la Agencia Española de Meteorología alertaba de que en junio se alcanzaron valores máximos de radiación ultravioleta. Amplias zonas del país oscilaron entre valores de 10 y 11 puntos (en una tabla que va del 1 al 11). «La protección de los ojos y la piel contra la radiación solar es crítica durante todo el año, pero especialmente en verano», explica el doctor Hurtado.

Los párpados y la órbita ocular son dos de las zonas más proclives para la aparición de cánceres de piel. En ellos se concentran el 10% del total de este tipo de tumores, según cifras de la asociación norteamericana Skin Cancer Foundation. Además, su incidencia se ha incrementado un 3% en los últimos años hasta alcanzar una cifra de dos millones de casos anuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mayoría de estos tumores presentan una apariencia benigna, por lo que son difíciles de diagnosticar. «El problema es que muchos pacientes no dan importancia a un pequeño bulto o verruga en la zona del ojo porque creen que se trata de una lesión temporal, y a veces cuando llegan a consulta el tumor está muy extendido hacia las caps internas», explica el doctor Hurtado. Ante el primer síntoma «se debe realizar una biopsia que nos permita saber el alcance de la lesión; aunque mucha veces se recomienda extirpar completamente la tumoración, una técnica que no deja secuelas estéticas si se realiza a tiempo», concluye.

Así lo confirma un estudio publicado este mes en la revista ‘The International Journal on Orbital Disorders, Oculoplastic and Lacrimal Surgery’, que demuestra que el carcinoma de párpado «casi siempre presenta apariencia benigna», a pesar de que se trata de un tumor maligno con mucha capacidad destructiva. La investigación, llevada a cabo por el departamento de cirugía oncológica de la Universidad de Nueva Deli (India), subraya la necesidad de una detección temprana y de una intervención quirúrgica para evitar la propagación de la enfermedad.

Otras enfermedades ocasionadas por los rayos UV a largo plazo son la retinosis y el Pterigión, un trastorno que consiste en el crecimiento irregular del tejido de la conjuntiva sobre la córnea. Una reciente investigación publicada en la revista ‘Acta Ophthalmologica subraya que los rayos solares «aumentan sensiblemente la posibilidad de causar daños en el crecimiento de la conjuntiva, como el Pterigión». Los investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia) señalan que el riesgo aumenta a partir de los 40 años.

Sin sombra en las piscinas

Muchas instalaciones de ocio carecen de suficientes zonas de sombra. Un estudio publicado en la revista Health Promotion Journal of Australiaconstata que «el 58% de las instalaciones recreativas veraniegas carecen de zona de sombra». La investigación, llevada a cabo por la Skin Cancer Prevention Unit, anima a los legisladores a invertir más en instalaciones de protección solar.

La Fundación Rementería recomienda protegerse con gafas de sol adecuadas y cerradas por las sienes, utilizar sombreros o gorras de ala ancha, aplicarse protector solar de factor 15 o superior también alrededor de los ojos y evitar la exposición directa al sol.

Fuente: www.elmundo.es

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