El exceso de grasas podría ser una causa de la degeneración macular

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Según un estudio de la Universidad de Montreal, un exceso de grasas en la sangre pude alterar el metabolismo de las células de la retina y favorecer la aparición de la degeneración macular ligada a la edad.

Esta patología ocular daña la zona macular de la retina, una zona donde se concentran los fotoreceptores  que son las células encargadas de captar la luz y permitir la visión de los colores. La degeneración macular impide a esas células funcionar correctamente y conduce inexorablemente a la aparición de una mancha o sombra en el campo visual central y una consiguiente pérdida visual. La degeneración macular también puede acompañarse, en ciertos casos, por una vascularización de la retina. Esos nuevos vasos sanguinos, van a agravar aun mas los problemas de visión, pudiendo incluso provocar la pérdida total de la visión.

Volviendo a nuestro estudio canadiense. Los fotoreceptores son células muy activas y que por tanto consumen una gran cantidad de oxigeno para poder funcionar, siendo la neovascularización una solución para aportarles los nutrientes necesarios para su funcionamiento en caso de problema. En otras palabras, podría decirse que (en ciertos casos), la degeneración macular seria en realidad la consecuencia de una reacción del organismo frente a un desajuste energético a nivel de los fotoreceptores.

El equipo de investigadores que ha llevado a cabo este estudio y que pertenece a la Universidad Canadiense de McGill, ha estudiado en detalle el metabolismo de las células de la retina y ha examinado su influencia en la producción de VEGF, un factor de crecimiento responsable  de la formación de nuevos vasos sanguíneos (ya os hablado de ello en artículos anteriores).

Los científicos han descubierto que los fotorceptores utilizan el azúcar para completar sus necesidades energéticas, pero también las grasas presentes en el torrente sanguíneo. Un desequilibrio del metabolismo de esas grasas podría explicar el incremento de vascularización observado en los casos más graves de degeneración macular. Esta es la hipótesis estudiada por los investigadores y sus conclusiones muestran que los fotoreceptores cuentan en su superficie con una especie de “sensor” capaz de detectar los niveles de grasas presentes en la sangre. Este mecanismo ha ido siendo desarrollando a lo largo de nuestra evolución  para optimizar el aporte de energía a las células de nuestro organismo.

Sin embargo este sistema no funciona correctamente cuando los niveles de grasa en la sangre son elevados. El “sensor” cree que hay exceso de nutrientes y entonces se activa para proteger a las células de un exceso de energía, por ejemplo impidiéndoles absorber el azúcar. Al encontrarse de repente con esta carencia de energía, el fotoreceptor esta en peligro y segrega los VEGF para atraer hasta él nuevos vasos sanguíneos capaces de aportarle la energía que necesita para seguir funcionando.

Estamos hablando aun de unas conclusiones preliminares, las cuales necesitaran ser validadas por estudios suplementarios, sin embargo vuelve a traer a la palestra la importancia de una buena alimentación, un tema que ya hemos tratado en el blog en artículos como Alimentación y salud visual o Alimentos para ayudar a nuestra visión

Como de costumbre os dejo el link al artículo: http://www.nature.com/nm/journal/v22/n4/abs/nm.4059.html

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