Cómo optometristas debemos revisar las diversas estructuras oculares (Invitado)

examen retina

examen retina

Con el paso de los años el envejecimiento nos afecta a diferentes estructuras y órganos del cuerpo. Y es en el ojo donde se manifiestan muchas transformaciones que nos pueden revelar que algo no empieza a funcionar bien. Se pueden citar diversas afecciones que nos deben hacer pensar en que algo no marcha correctamente y que en el tiempo puede manifestar problemas. Cómo profesionales de la vision que somos, los optometristas tenemos un importante rol que jugar en la detección temprana de estas patologías y en su posterior seguimiento.

A destacar inicialmente, por ser más habitual, tenemos a nivel del segmento anterior, el ojo seco, y los cambios que se producen en la superficie ocular, los cuales nos van a afectar al confort del paciente y a la calidad visual de su superficie refractiva, con la consecuente afectación de la calidad óptica percibida.

A nivel del segmento medio ocular la afectación más habitual es por la opacificación del cristalino, con los consecuentes cambios conocidos que implica.

Y a nivel del segmento posterior citaremos a modo de ejemplo la aparición de drusas, la afectación del nervio óptico, o la de la circulación sanguínea micro o macro vascular retiniana. Pudiendo ser respectivamente, un aviso previo de un comienzo de una degeneración macular asociada a la edad, una neuropatía óptica, generalmente asociada al glaucoma, o un problema sistémico, como puede ser la presencia de una diabetes, una hipertensión u otras causas orgánicas con afectación ocular. Todas las cuales, adicionalmente a la oxidación por radicales libres, si persisten en el tiempo van a provocar sufrimiento de las estructuras por la hipoxia que les produce la disminución de nutrientes y principalmente falta de oxígeno.

Dentro de la atención primaria visual se hace imprescindible tener certeza y seguridad en lo que observamos y detectamos a nivel del fondo ocular. Haciéndose cada vez más necesario al examen oftalmoscopio, el poder realizar un seguimiento del comportamiento de la estructura en el tiempo, siendo fundamental para ello, poder realizar retinografias como prueba objetiva que nos permita valorar dichos cambios en el tiempo.

Hay que tener en cuenta que el valor no está en el instrumento, si no que está en el conocimiento, y para ello hay que estar preparados a estos nuevos tiempos, por ello nos tenemos que preparar formativamente para dar un buen servicio a lo que nuestros pacientes nos demandan.

No hay que renunciar a la tecnología, si no que hay que saber usarla como un aliado, y una ventaja competitiva que nos facilita y ayuda en tu labor diaria. El estudio del fondo ocular vía las imágenes obtenidas de retinógrafos u OCTs es una herramienta importante en el diagnóstico y la evaluación de las enfermedades, se basa en la capacidad de poder evidenciar cambios. Su papel en la orientación en las decisiones de tratamiento toma cada vez mayor protagonismo.

 

Autor: Andrés Gené Sampedro DOO, MSc. andres.gene@uv.es

Profesor Titular Optometría y Contactología

Unidad de Optometría y Ciencias de la Visión

Departamento de Óptica. Universidad de Valencia. España

1 Comentario

  1. Como complemento del texto anterior: Todo lleva una evolución y la colaboración entre profesionales, por el bien del paciente, es una realidad en los países más avanzados. Con la labor del óptico-optometrista, especialmente desde la atención primaria visual, lo que se favorece es una buena derivación al especialista, (generalmente oftalmólogo), en caso de sospecha de presencia de patología o que algo no funciona bien y excede el tratamiento optométrico. Quien no quiera ver esta realidad no entiende que la atención sanitaria avanzada pasa por la colaboración entre todos los profesionales sanitarios, sin ser más unos que otros.
    Corresponde a todas las profesiones sanitarias participar activamente en proyectos que puedan beneficiar la salud y el bienestar de las personas en situaciones de salud y enfermedad, especialmente en el campo de la prevención de enfermedades, de la educación sanitaria, de la investigación y del intercambio de información con otros profesionales y con las autoridades sanitarias, para mejor garantía de dichas finalidades. (Art.4, punto 4 de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias).

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